Nos quedan dos días
¥ Miércoles, 19 de Noviembre de 2008
Quien avisa no es traidor, que después llega el fin de la galaxia de sopetón y me echáis a mí las culpas de no haberos avisado. Vale que hoy sea el día mundial del inodoro o el día del lanzamiento del ibreviary, para el iPhone desde el Vaticano, pero no puedo ocultaros la cruda realidad.
El universo tiende a solucionar sus propias paradojas. Estaba establecido en las tablas del destino que la puesta en funcionamiento del acelerador de partículas crearía un agujero negro que os engulliría a todo. Como finalmente unas manos inteligentes cambiaron el destino estropeando el acelerador de partículas antes de tiempo, ahora nos recuerdan que en el centro de la Vía Láctea tenemos un bonito agujero negro que engulle cada vez con más avidez todo lo que le rodea.
Vale que tendría que tragarse un porrón de cosas antes de llegar a la Tierra, que estamos a veintiséis mil años-luz, y lo de que os quedan dos días igual suena un tanto alarmista. No obstante, tened en cuenta que si tan aficionados sois a comentar aquello de que un aleteo de una mariposa en California puede provocar un tifón en China, ¿tan descabellado sería que la desaparición de unas nubes de gas en el centro de la galaxia creara un viento solar que dejara al planeta pasado a la parrilla? ¿ein?
Pero, por favor, don’t panic, tiatiatia. No me vayáis ahora a inundar las calles con riadas de personas humanas gritando, que hoy al medio día quería salir a comprar. Y tampoco llaméis para que todos los chinos (y chinas) salten para intentar cambiar la órbita y evitar el chamusqueo generalizado.
No sé, está bien que os alarméis, pero con tranquilidad. Yo, por si acaso, ya mantengo contactos con Carlos Jesús (fiú, fiú), que igual me voy con ellos a Raticulín, sisisi.



