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BBC

¥ Martes, 29 de Julio de 2008

¿Te puedes creer que te sale esta foto si buscas `sexy priest´ en google? ¿ein?Estaba leyendo yo ayer a la nunca bien ponderada Patata. Nos contaba que fue el otro día a un rito católico de introducción al rito católico (valga la rebuznancia) y le picaron cuatro moquitos, cuatro, no ya estilo tigre, que tanto se lleva ahora por Barcelona, sino más bien tipo ballena. Ella, atea irredimible, dice que es castigo de Dior por haber ido a un centro religioso.

No obstante, sin quitarle su parte de razón, hoy debo confesar, cual Pantoja enamorada, que yo diría que de lo mejorcito que hace la Iglesia católica son precisamente estos bonitos eventos de bodas, bautizos y comuniones, sisisi. En el bautizo no te enteras, pero en el resto, te hacen pasar unos cursitos en los que te aprendes un par de cosas de memoria, le dices al cura que sí al estilo de vida propuesto (que, de paso, tú no te crees, pero lo mejor es que el cura tampoco se lo cree), pagas unos leuros y p’alante.

De hecho, ya he llamado en reiteradas ocasiones a Rouco y a Benedicto dejándoles claro que deberían dejarse de tanta hostia y tanto salvarnos el alma y dedicarse al negocio de actos. El rito católico tiene ese regusto a rancio, a antiguo y obsoleto muy acorde con este tipo de evento en el que gustan de vestir a los neófitos con puntillas que no se ven desde el siglo XVI o a los comulgantes con marinerismos en plena horas bajas y de IFOP o esos trajes de novios que ni la emperatriz Sissí o las tartas de pisos estilo remordimiento español o las músicas que ya no ponen ni en Polana (que ya es decir).

Además, nadie podrá negarnos que cuentan con los mejores “marcos incomparables” para hacerlo, traídos directamente del siglo catapún, no como los pub irlandeses estos que tanto abundan ahora, que tanto recurren a la madera envejecida, como si nos fuéramos a creer que llevan abiertos siglos y siglos. De hecho, a Rouco ya le he planteado que haga el negocio completo: que hagan el rito en la nave central del templo y que habiliten el claustro para los banquetes posteriores, ofreciendo incluso la experiencia sacerdotal en lo del cepillo a la hora de pasar a recaudar el dinero (cortando corbatas, liguero y demás).

Y, de paso, si aprendieran de los mormones aquellos que sacaron el calendario, más contentos que nos pondriamos.

Vamos, mucho mejor que les iría, hombre ya por Dior.