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Tengo una piel estupenda

¥ Martes, 14 de Octubre de 2008

Mi mucamo porteador de fotos autografiadas, que en realidad también las firma él y termina un poco cansat al terminar el día

El otro día andaba yo tomando café en una cafetería chic que tengo por la oficina cuando de repente noté como cierta persona sentada al lado mía iba acercando su cara hacia mí mientras ponía expresión de admiración y hacía gestos que indicaban que iba a decir algo importante. Yo ya iba echando mano al mucamo porteador de fotos autografiadas (foto de arriba) porque me esperaba un “¡Eres Maggie Wang!”, pero no. La muy fresca soltó un “tienes una piel estupenda”, lo cual me dejó trastocado como minuto y medio, debo reconocer.

Pues claro que tengo un cutis estupendo. Es lo que tienen estos genes de semidiosa que Dior me ha dado, y mis miles de años de tratamientos avanzados (según su época): desde el barro del jardín al caviar, pasando por el hilo de oro, el aloe vera, la leche de burra o las sales del mar muerto.

Pero esto no quita que si andas al lado mío, lo que realmente debe dejarte patidifusa es estar al lado de Maggie Wang, lo cual debe epatar a cualquier, nublarle la vista y no permitir más que admirar la aureola que me rodea a cada sorbo de café que doy, tiatiatia.

Y mientras en estas estamos, la Tierra sigue girando, la exposición itinerante del Año de la Patata llega a Madrid, los judíos celebran su fiesta de alabanza a la cosecha y la Ministra Aído se va a celebrar el día de las mujeres rurales a Zaragoza. Todo muy labriego y de grietas en las manos ¿no?

En fin, volviendo a pieles estupendas, uséase, a mí, anoche vimos Dr. Horrible Sing-Along Blog, que es una cosa superdivertida. Aquí os dejo el primer episodio.

BBC

¥ Martes, 29 de Julio de 2008

¿Te puedes creer que te sale esta foto si buscas `sexy priest´ en google? ¿ein?Estaba leyendo yo ayer a la nunca bien ponderada Patata. Nos contaba que fue el otro día a un rito católico de introducción al rito católico (valga la rebuznancia) y le picaron cuatro moquitos, cuatro, no ya estilo tigre, que tanto se lleva ahora por Barcelona, sino más bien tipo ballena. Ella, atea irredimible, dice que es castigo de Dior por haber ido a un centro religioso.

No obstante, sin quitarle su parte de razón, hoy debo confesar, cual Pantoja enamorada, que yo diría que de lo mejorcito que hace la Iglesia católica son precisamente estos bonitos eventos de bodas, bautizos y comuniones, sisisi. En el bautizo no te enteras, pero en el resto, te hacen pasar unos cursitos en los que te aprendes un par de cosas de memoria, le dices al cura que sí al estilo de vida propuesto (que, de paso, tú no te crees, pero lo mejor es que el cura tampoco se lo cree), pagas unos leuros y p’alante.

De hecho, ya he llamado en reiteradas ocasiones a Rouco y a Benedicto dejándoles claro que deberían dejarse de tanta hostia y tanto salvarnos el alma y dedicarse al negocio de actos. El rito católico tiene ese regusto a rancio, a antiguo y obsoleto muy acorde con este tipo de evento en el que gustan de vestir a los neófitos con puntillas que no se ven desde el siglo XVI o a los comulgantes con marinerismos en plena horas bajas y de IFOP o esos trajes de novios que ni la emperatriz Sissí o las tartas de pisos estilo remordimiento español o las músicas que ya no ponen ni en Polana (que ya es decir).

Además, nadie podrá negarnos que cuentan con los mejores “marcos incomparables” para hacerlo, traídos directamente del siglo catapún, no como los pub irlandeses estos que tanto abundan ahora, que tanto recurren a la madera envejecida, como si nos fuéramos a creer que llevan abiertos siglos y siglos. De hecho, a Rouco ya le he planteado que haga el negocio completo: que hagan el rito en la nave central del templo y que habiliten el claustro para los banquetes posteriores, ofreciendo incluso la experiencia sacerdotal en lo del cepillo a la hora de pasar a recaudar el dinero (cortando corbatas, liguero y demás).

Y, de paso, si aprendieran de los mormones aquellos que sacaron el calendario, más contentos que nos pondriamos.

Vamos, mucho mejor que les iría, hombre ya por Dior.