Cosas que hacer en Londres
¥ Miércoles, 17 de Septiembre de 2008
Así, a bote pronto, me suena que llegamos y fuimos cuasi directos al London Eye. Yo, con mi habitual desdén hacia el dinero, pensaba que costaba 25 libras, pero mira tú por donde, costaba sólo 15,50 pauns. Tras admirarnos desde las alturas de lo que nos esperaba patear los días siguientes, pasamos a utilizar por primera vez el bonito impermeable que días antes había adquirido mi mucamo comprador en el Muji de Fuencarral.
Otra de las cosas interesantes para hacer en Londres es subirse al bus de dos pisos, aunque te llames Maggie Wang y seas megarrica y don’t do public transport. Lo que no hay que hacer es bajar las escaleras del bus en pleno frenazo, que igual te comes los piños, nonono. Que los humanos sois delicados y los huesos se resienten para el resto del viaje.
Hay que andar también un poquito. Es mejor que tus mucamos te lleven en transportín de estos estilo Imperio Romano para no cansar los pies, pero como las calles andan llenas de gente, resulta la mar de incómodo. Andar cansa las piernas, pero disfrutas mejor de las vistas de los museos, del TopShop, de Piccadilly Circus, de Oxford St., del Soho, de la City, del la Torre de Londres, los parques, Leicester Sq., Aldwych, la rivera del Támesis.
E, incluso, puedes entrar a Harrods, más que nada para maravillarte del barroquismo que tanto le gustaría a la Trasobares, con esos recuerdos a Diana y Dodi, esa escalera egipcia coronada por Al Fayed estilo faraón, con esas secciones de mascotas megarricas, la sección de alimentación salida de un episodio de Tarta de Fresa, los baños de pago… Y, siempre, si eres pobra y no puedes comprarte nada, podrás entretenerte con lo de pisar las flores de la entrada.
Poderío que tiene el Al Fayed este. Casi tanto como yo, que ahora que Ferrovial se ha enterado que utilicé Gatwick para llegar a la ciudad, sabiendo que eso hace que se revalorice cantidad el sitio, no ha tardado nada en poner el aeropuerto a la venta, jurjur.
Pues nada, que pensaba yo hoy escribiros largo y tendido sobre mis hazañas londinenses, pero se ve que el mundo 1.0 en el que me desenvuelvo tan estupendamente me reclama más de lo deseado. Así que difícilmente os podré contar tranquilamente estas cosas.



