La mare de déu s’apparú
¥ Viernes, 14 de Noviembre de 2008
Pese a que continúo mi habitual periplo de fiesta en fiesta, ayer no se me escapó la sentencia del siglo, por no decir del milenio, sisisi. Un juez decidió que si una mujer me busca competencia diciendo que la Virgen María se aparece en un árbol de El Escorial y hay gente que se lo cree, pues allá ellos (y ellas). Y si le dan pasta gansa para mantenerla como suma sacerdotisa de la ermita de la Virgen María que se aparece en un árbol de El Escorial, pues allá ellos (y ellas).
Después, que no vengan reclamando y exigiendo la devolución del dinero si se dan cuenta que les han timado.
Y es que, en el caso de las religiones, se ve que el tamaño no importa. Lo mismo te tima la Iglesia católica que la mujer de El Escorial y la misma cara de panoli se te queda cuando ves que ambas dos te sirven para más o menos lo mismo: para nada.
Así que, pobras y pobres míos y mías, si os da por meteros a adoradores de la Macarena o a comprar saquitos de la suerte y, pasados los años, seguís sin llegar a finales de mes os jodéis, que yo ya os lo tengo dicho: la única fuerza sobrenatural que acepta dinero y no os engaña soy yo, que nunca os he prometido nada de nada, jurjur.



