Si ya te lo advertía yo
¥ Martes, 21 de Abril de 2009
Sí, dicho y hecho. Ayer se montón en Ginebra. Y mira que yo lo avisé y perro avisador, poco mordedor. Pero está claro que mis advertencias no sirven para nada. O, dicho de otro modo, no por mucho avisar, amanece más temprano.
El caso es que yo digo las cosas con todo el conocimiento del mundo. Que lo suelto así, como quien no quiere la cosa, pero en lo más profundo de mi ser y de mis entretelas, lo digo para que se activen los necesarios resortes hormonales que hagan una adecuada contención de daños.
No obstante, mis esfuerzos al más puro estilo Gila con aquel “aquí hay alguien que ha matado a alguieeen” no han servido de nada. Ayer tuve que aguantar el bochorno de ver en un foro de la ONU a un cabroncete llamar cabroncetes a otros, al tiempo que dos chicos con pelucas de colores le tiraban unas narices de payaso al Ajmedineyá, mientras los países europeos asistontos se largaron del lugar de la conferencia a las distintas sedes de sus delegaciones.
Yo, evidentmuá, también me largué de la sala, que el mal rollito que se destilaba allí no me viene nada bien para el cutis. Eso sí, lo de largarme a casita, nada de nada. Ya me fui al salón donde estaba preparado el cóctel y me tomé unos buenos copazos, que la ocasión bien que lo merecía, tiatiatia.
Pero vamos, los hay que se lo han tomado mucho peor y debieron beber más de la cuenta, jaté tú.





