Epuisé
¥ Lunes, 24 de Noviembre de 2008Pues sí, candado perdido que ando hoy. Así que, como tantos otros días, he pasado de ir a currar y me he quedado en casita tranquilamente para que mi mucamo masajista me ponga de nuevo a punto a lo largo de la mañana.
El fin de semana ha estado genial. Suiza mola, con su nieve, sus montañas, su lago, sus trolebuses y su estación de trenes.
El viernes ya pudimos disfrutar del buen hacer de nuestra anfitriona María Casta, que nos llevó a tomar una fondue y comenzamos a conocer a la gente (genial, en líneas generales) que veriamos a menudo a lo largo del finde.
El sábado visitamos el centro de Losán, con sus tiendas, sus boy-scouts.
Sus churros, su Zara, sus turrones de alicante y su lomo Navidul. Y su Catedral.
Vamos, lo que es pisar la calle en general, sin helicóptero ni nada.
Mientras el resto compraba chocolate para regalar, yo adquiría unos bonitos rólex, clarostá, que es mucho más de recuerdo suizo, ande va a parar. Ya por la tarde comenzó el evento, que fue de esos eventos que sabes que vives una vez y never more. Las bodas suelen ser calcamonías las unas de las otras y puedes perfectamente intercambiar las piezas sin darte ni cuenta. Pero en esta no. Hasta la nieve la tenían lista para que comenzara a caer poco antes de terminar la ceremonia, jaté tú.
Ayer fuimos al Musée Olimpique, a ver si tenían una placa conmemorativa de la visita de Nina, pero no, jopetas. Así que nos dimos media vuelta.
El resto fue un día de achuchones de despedida. Ya en el aeropuerto, vimos a Su, que hacía molt que no la avions vu y ya iba siendo hora, jopetas.
Y nada, que me ha encantado el fin de semana y que volveremos, que estoy deseando volver a Suiza a hablar francés, que allí todo pega con la Marsellesa, sisisi, de la patrie. Y ahora mismo mando a mi mucamo revistero a que vaya a por el Hola que dicen que han sacado número especial por la boda, tiatiatia.




