Con el jet lag puesto
¥ Miércoles, 17 de Diciembre de 2008
Anoche estuvimos de fiesta, de mucha fiesta, de bastante fiesta. Esta vez pasé de mucamos presentadores que me robaran el protagonismo y di un paso adelante nada más llegar. Así que dejé a todas y todos boquialbertos desde el primer momento , sin tener que esperar unas horas a que hicieran las presentaciones oficialas.
Me enteré de taco de cotilleos, que cuando la gente se emborracha no veas tú lo que suelta por la boquita. De paso, me enteré del origen de lo que boquialbierto, que viene de la cara que se le queda al Albertito de Mónaco dependiendo de la cantidad de ropa que lleven puesta los mucamos, sisisi.
La noche estuvo genial, la verdad, al ver a toda la gente con sus ropas de clase media alta mientras que mi manué y yo vestiamos con nuestras mejores galas supercaras, sisisi. También tuvieron la genial idea de tener una bonita barra VIP en la que la gente más pudimos disfrutar de unos cócteles bien puestos. Había su rinconcito con su barman importado de no sé qué casino de Connecticut que pone unos martinis a 3.000 USD que flipas, tiatiatia.
Como yo no podía pasar como una más, enseguida llamé a mis amigas del Hotel Algonquin para que me trajeran al chico del Blue Bar que ese sí que sabe, y los martinis te los pone a 10.000 USD. Vamos, para andar con calderilla, a mí no me gana naiiiide, lo sepas.
Si es que la que inventó aquello del lujo asiático, fijo, que estaba pensando en mí.
Pues ayer nos dimos una vuelta por Navalcarnero, que no había ido yo todavía y decían que te daban de comer en unas cuevas, tiatiatia, que con esto de que todo lo antiguo vuelve, tenía yo ganas de ir más allá de los años 20 y probar la etapa cromañona esa que prácticamente no viví.






