Eso se merece un gran ohhh
¥ Lunes, 26 de Mayo de 2008
La ventaja que teniamos este año es que, al tomarnos el asunto a coña, el puesto en que quedásemos era lo de menos. Aunque eso no quitaba que en lo más profundo de nuestro corazoncito tuviéramos la esperanza de que el voto friki se reuniese alrededor del Chiquilicuatre y consiguéramos estar entre los primeros clasificados en la final de Eurovisión.
Al final en casa nos juntamos el sábado más de los que en un principio habiamos predicho, pero nos lo pasamos igualmente teta. Desde las 18:00 hasta más de las 3:00 estuvimos viendo el especial de TVE previo, el Festival en sí y la repetición del Festival en sí (que como Meimen trabajaba, lo volvimos a ver cuando ella llegó). Total, tantas horas para ver al pesado del Dima Bilan ganar. Ahora su amenaza de publicar sus discos en castellano está más cerca de hacerse realidad que nunca.
Ahora nos quedan unas semanas de polémica geopolítica, de eurofans rasgándose las vestiduras por la suerte de un Occidente devorado por los PECOS… De lo que no nos libraremos será del Chiki Chiki, que a la cancioncilla le queda cuerda para rato. Y para el año que viene, tras el éxito cosechado por Rusia con esto de llevarse al deportista de elite al escenario, me temo que todos habrán aprendido y a partir de 2009 Eurovisión pasará a convertirse en la concentración más importante de deportistas tras las Olimpiadas, ya verás.
Y entre los misterios sin resolver que nos deja este año el ESC, seguiré con entusiasmo el de “Si Irlanda mandó un pavo ¿qué era exactamente lo que envió Suecia?” (bueno, quien mandó a cantar, y a quien mandó a dar los votos, porque éste tenía tela igualmente).








