Ja, haber elegido muette
¥ Viernes, 7 de Noviembre de 2008
O algo por el estilo estará pensando en estos momentos Barack Obama.
El pobre chaval estaba taco de ilusionado con esto de llegar a la Casa Blanca, ya ves tú. Ya han empezado a llevarle al cuartel ultrasecreto de la CIA para contarle los secreto-secretitos de los USA tipo cuánta pasta pondrá la industria farmacéutica para tumbar la reforma sanitaria, donde está Elvis viviendo, por qué le tienen tanta tirria a Siria o el escondite de Bin Laden. Supongo que también le enseñarán el teléfono secreto con el que Bush recibe las órdenes de Dios para invadir según qué paÃses.
Ha sido llegar y todo el mundo venga a echarle besitos, a guiñarle el ojo o a querer darle el abrazo del oso. Los ha habido que han soltado algún chascarrillo de despechada. Algunos le han pedido que cambie la estrategia militar y otros le exigen que la mantenga. Rusia, por contra, que si no hay vodka no sabe qué hacer en las fiestas de bienvenida, ha recibido a Obama con un bonito despliegue de misiles pegaditos a Polonia. No sé si el Medvedev está un poco celoso del recibimiento, pero debe entender que ni él es negro ni mucho menos era una sorpresa que ganara las elecciones, la verdad. Israel directamente pasa y le ha pedido a Bush que antes de irse les dé garantÃa de seguridad, en otras palabras, que arrase todo Oriente Próximo, que es lo único que les dejará tranquilos.
Sin embargo, las presiones internacionales no son nada comparadas con la pésima idea que ha tenido de comprarles un perrito a las niñas. Él, que tonto no es, sabe que los perros quedan la mar de monos cuando vienen corriendo por el jardincito, sobre todo si hay cámaras delante. Peeero, ya se les han echado encima todo el mundo, con foros de internet echando humo sobre el color, la raza o el tamaño de los dientes del susodicho o la misma PETA, que tantas y tantos modelos ha desnudado por el bien animal, le ha exigido que se olvide de razas y coja a una mezcla en la perrera.
Visto el panorama, no me extrañarÃa que si Bush era un alcohólico (ex, según insistÃa él), a Obama le dé ahora por la bebida.
Pues sÃ, que me han pasado 






