Mal rollito
¥ Viernes, 17 de Octubre de 2008
El espÃritu navideño ha invadido a Berlusconi. Él, que de megarrico pasó a megachulesco, megamachista y megapopulachero, ha decidido que desde su trono como Rey de Roma y de todo lo que le rodea (incluyendo la Bolsa de Milán) va a repartir bonitos cupones a los pobres y pobras del paÃs para que en Navidad tengan algo que llevarse a la boca.
Asà que, por obra y gracia de su imaginación, incapaz de dar soluciones reales a los problemas de pobres y pobras (que yo sé que los tenéis, que las vecinas de las primas de mis mucamos me lo cuentan), se dedica a dar limosna como ya hicieran en su momento los terratenientes de la Antigua Roma. Igual Berlusconi podrÃa acudir de nuevo al sistema ese: poner a trabajar por dos duros a los inmigrantes y gitanos autóctonos (tenerlos de esclavos te obliga a darles alojamiento y de comer, y eso al final sale más caro), coger las plusvalÃas generadas, quedarse él y sus 20 mejores amigas con el 90% y el otro 10% usarlo para repartir bonos de descuento para sus nunca bien ponderados compatriotas.
El único problema que veo a este bonito plan es que las pocas neuronas que tiene activas el señor este, las tiene a buen recaudo pensando en qué leyes aprobar para evitar que le metan en la cárcel. Y ni neuronas tiene para darse cuenta que si en lugar de lameculos y chicas de portada, escogiera mucamos con alguna neurona más que las suyas (que, debo reconocer, es lo que hago yo), algo más de imaginación igual podrÃan echarle al asunto más allá de replicar las tarjetas descuento del dÃa.
En fin, señor Berlusconi (y esto no es un fallo técnico), ya se lo dije en la última fiesta en la que coincidimos, pero me parece usted un payaso.










