Si resulta que Tita Cervera se va a una vidente para preguntar si se reconcialará con su hijo en lugar de llamarle directamente para ver qué tal, tampoco debe resultar extraño que en Madrid monten una feria esotérica prometiendo traer buen rollito que termine con la crisis.
Que si no reactiváis el consumo de motu proprio o si la campaña de estosololoarreglamosentretodos(ytodas,digoyo) no consigue que os lancéis a comprar al menos la ropa de Zara, bien que podría reactivarse todo si, en pos de las buenas vibraciones, os ponéis como locas a comprar velas, inciensos y amuletos, tiatiatia.
Al fin y al cabo, esto del capitalismo -que con tanto entusiasmo abrazáis desde que a mi gran amigo Adam Smith se le ocurriera ponerse a escribir las tonterías que nos decía en las cenas de palacio- se trata de mover el dinero. Y lo mismo da que da lo mismo que el dinero se lo dejéis a Amancio Ortega o a Aramís Fuster o a la Bruja Lola.
Bueno, no da igual, que estas dos siempre darán mucho más juego que el soso de Amancio.
Me ha llamado mi amigo Russell porque está algo contrariado. Nueva Zelanda, ese país archiconocido por tener más ovejas que personas humanas, en breve va a dejar de ser “la tierra de las ovejas”. En los últimos años, la población ovejil (léase ovina, para la puristas) ha descendido por debajo de la mitad: de la cifra que lucían orgullosos de 70 millones de ovejas (y ovejos) hasta los actuales 32 millones.
Pero lo más preocupante es que estos (y estas) 4,3 millones de habitantes que tiene el país de El Señor de los Anillos (y para el resto de la Humanidad, dicho sea de paso) es que quienes parecen estar sustituyendo los amores de los granjeros son las mayores responsables del cambio climático: las vacas y sus pedos.
Así que, tras desvirtuar las danzas guerreras maoríes para convertirlas en una atracción casi de feria, ahora entregan el futuro del planeta por unos cuantos litros de leche. Para que después digan que el fracaso en Conpenhaguen fue cosa de chinos, rusos y estadounidenses.
Superafavor de comprar y enga de comprar, que cualquier excusa es buena para hacer un buen gasto y, de paso, animar el consumo privado. Que mira que no sé cómo las pobras y pobros de este país, los “clasemedia” -o lo que es lo mismo, las mediocras y mediocros del lugar- podéis miraros al espejo sin que se os caiga la cara de vergüenza sabiéndoos los culpables de una de lass peores crisis económicas mundiales.
Primero, os dedicáis a hostigar a los pobres banqueros insistiendo en que tienen que dar créditos a troche y moche sin casi un mísero aval, cuando de todos es sabido que sois pocos de fiar. Después os dedicasteis a jugar especuladores comprando y vendiendo pisitos para sacar pasta que, como no teníais de sobra, cada vez comprábais casas más pequeñas provocando la proliferación de minipisos.
En la época en la que éramos las megarricas, que somos las que sabemos de verdad ganar dinero sin esfuerzo, las que nos dedicábamos al tema de la especulación inmobiliaria mira tú lo bien que nos iba a todos, sin crisis ni nada de nada. Además, las casas eran bien grandes no como ahora, hombreyaporDior.
Ahora encima de todo, no gastáis un duro y tiráis el consumo privado por los suelos y así andamos, que no levantamos cabeza. Pero es que el efecto se nota no sólo en este país donde abundan las clases medias Mientras en este país tenemos al pobre Rey Juanca y la pobre Reina So-figa con el sueldo congelado otra vez, resulta que en un sitio donde los ricos son ricos de verdad como Dubai tienen a Su Alteza Sheikh Mohammed bin Rashid Al Maktoum inaugurando un metro que por muy estupendo que sea, el transporte público no deja de ser algo como muy “clasemedia” ¿no?
Pues eso shame on you!!! que dirían mis veinticinco mejores amigas usidensas.
Esto de tener dinero así de sopetón y no ser eterna es algo que a mucha gente le deja muy trastornada. Porque, claro, los dineros tienen en vuestras manos fecha de caducidad por lo que os visteis obligados a crear una fórmula titulada “herencia”.
Las herencias es una institución social la mar de bonita y bien montada que toda la prole está deseando echarle mano. Además, cuando una se queda seca de ideas en una telenovela, siempre podrá matar a alguien (lo que asegura varios episodios de trama insustancial) para desarrollar los movimientos conspirativos en torno al cobro de la herencia (que te da ya de por sí el resto de la temporada y parte de la siguiente). De hecho, en los temas del corazón, la herencia siempre ha sido una excusa estupenda para tirarse horas y horas de cháchara vacía y sin fundamento que rellenan estupendamente el sopor vespertino que sufrís los seres humanos. Bueno, el vespertino, el matutino y el nocturno, que una buena pelea entre los Mohedano y la Rociíto por la herencia de la Jurado viene bien toque cuando toque.
El caso es que yo siempre he sido partidario de que el dinero que haya ganado una durante su vida es para que se lo gaste y disfrute una durante su vida. Y si la prole desea aprovecharse del dinerito, pues que se lo consiga como pueda.
Pues mira tú que parece que esto del mercado de la vivienda (habitada o especulativa) vuelve a moverse. El tema es que, según mi mucamo inmobiliario, aún el número de personas humanas que están buscando casa está muy por debajo del volumen de pisos vendibles que hay así que se espera que los precios continúen cayendo, cayendo y cayendo, poquito a poco como un par de años más.
Por mi parte, esto es un tema que, sinceramente, me afecta entre poco y nada. Primero, porque hace tiempo que no me da por comprar bienes inmuebles. Segundo, porque ni por asomo se me ocurriría a mí comprarme un piso. Por Dior, que eso es como muy de clase baja. No sé yo como la gente puede compartir un mismo edificio con otras personas humanas que a saber si son limpias y aseadas o les da por poner tener su radio-despertador pegado al patio de luces (patinillo, para las gaditanas y gaditanos que me lean) con Máxima FM o con Radio Olé.
Mucho menos se me ha pasado por la cabeza dármelas de clase media e irme a un acosado o un chalet, que igualmente tienes que aguantar los ruidos del vecino. Eso sí, fijo que pasa de escuchar Camela con la excusa que es muy de lumpen, pero en su lugar te despertarás con un continuo runrún del se fue, se fue de la Pausini o cualquier ñoñada de Celine Dion.
Vamos, que lo único que me ha ido motivando en los últimos años para comprar son castillos bonitos de ver con venga de terreno y terreno por un lado y por el otro, que lo máximo que me moleste sean los pajarillos del campo, que ya sé que es algo casi tan ñoño como la Celine pero a estos con un petardazo los asustas mientras que, mucho me temo, que la Dion es bastante petarda de por sí como para asustarse con nada de esto.
En fin, que yo lo que quería contar realmente es que en el Reino Hundido me está tentando la última subasta: un hospital-búnker de la II Guerra Mundial, que es muy ideal para huir de cualquier vecinita insoportabla y, en caso de cortarte las venas, tienes a mano el agua oxigenada y las vendas, ya ves tú. Además, estando junto al Canal de la Mancha, tienes la playa al lado y en frente la costa francesa para poder sacarles la lengua a Sarkozy cuando te dé la gana.
Y como no sé con qué bonito vídeo ilustrar tan estupendo análisis inmobiliario, pues os dejo el tráiler del Jodienda Warrick, que no hay marica que se precie que no lo haya puesto en su blog.