Perrerías
¥ Jueves, 4 de Marzo de 2010
Hace unos días, mis 25 mejores amigas se mesaban los cabellos ante la crueldad de una dueña que le había ajustado demasiado un abrigo a su perra lo que terminó ahogándola durante el transcurso de una exhibición perruna.
Pero, mientras mis 25 mejores amigas no veían nada extraño en llevar a un perro a una exhibición o en ponerle un abriguito, sí que no les cabía en la cabeza que a una amantérrima dueña se le pueda ir la mano al ajustar a su can.
Así que pusieron en marcha una investigación que resolviera el entuerto y, con su perspicacia habitual, dedujeron que era imposible que hubiera muerto asfixiada porque ¡no se había puesto azul! ¡Tachán! Por lo tanto, parece ser que la muy perra pudo haber muerto ¡envenenada! ¡Tachán!
¿Se puede pedir algo más de emoción, intriga, dolor de barriga? ¿O era de misterio, intriga, dolor de barriga? ¿O igual era nervios, intriga, dolor de barriga? Hmmm, bueno, según google, es la opción de “emoción…” con 4020 resultados frente a 531 y 256, lo sepas.


Ayer hablábamos de la zorra de Otto que no apareció dejando a mis 347 mejores amigas frustradas por no poder comprobar la efectividad equilibrista de la famosa pulsera. La prueba habría sido simplemente con mimanué, pero ahora con la indignación contenida no podríamos conformarnos con menos que tirarlo por el balcón para ver si cae de pie gracias a la pulsera o como cualquier otro mortal se espatarrufla (o algo así) en el suelo.


