Consejillos
¥ Lunes, 22 de Septiembre de 2008
No invitéis nunca jamás a una rana a probar vuestra Wii Fit, que les da por hacer la prueba del salto de esquí y sacar una marca de 341 metros que a ver quien es el guapo que consigue superar. Yo, tan orgulloso como estaba de mi marca de 295 metros, como si no tuviera bastante con mi depresión post-vacacional, ahora me encuentro con la frustración esquiadora, jopetas.
Tampoco invitéis a casa a M. para darle el regalo que con tanto amor y tanto cariño le compraste en Harrods (mermelada de whisky). Entre que ya dice no ser la mujer hígado y que, viniendo de mí, se esperaría una mermelada de 5.000 libras a base de whisky, oro y champán, se te mosquea y de despedida te deja un pisotón con tacón en tu tierno y delicado pie, snif snif. Que yo se la hubiera comprado, pero es que fue mimanué el que la compró, jooopetas.
Menos mal que el tacón, era uno normalito y no estilo el que tenéis aquí al ladito. Aunque con ese zapato también yo iría dando pisotones a todo el mundo, que tienes que terminar con el pie destrozado y no iba a ser la única, nonono.
En fin, que casi muero del disgusto con tanta depresión, tanta frustración y tanto tantum para el pie. Lo que pasa es que esto de que me muera como que ya sabéis que no es posible, que lo mío es volverme al Olimpo del que vine.
De todas formas, tampoco te creas que si me muriera de verdad estaría yo del todo convencido. Por un lado, no sabrían donde llevarme, que si a China, a Japón, a Corea. Que Oriente es muy grande, que lo sé yo, que nací por ahí y no me aclaro. Y, por otro lado, tampoco me convence mucho la bonita maleta-ataúd esta que se han inventado para facturar a los muertos (y a las muertas) en el avión, no sé, no sé.

Y, para terminar, os dejo con un consejo de cocina patrocinado por Ikea, que me pagan un pastón por poneros este vídeo en el que nos dice que la pasta está lista cuando se pega al techo.




Pues nada, que pensaba yo hoy escribiros largo y tendido sobre mis hazañas londinenses, pero se ve que el mundo 1.0 en el que me desenvuelvo tan estupendamente me reclama más de lo deseado. Así que difícilmente os podré contar tranquilamente estas cosas.


