Lunes, 26 de Febrero de 2007 a las 10:42

Mi amigo Marco

El sábado pasado terminó por fin el Misión Eurovisión este, que nos ha entretenido las últimas siete semanas. La crónica de cómo llegamos allí en autobús, que ni siquiera era de lujo, la dejó para otro momento, que ciesto de compartir transporte público es algo que prefiero olvidar.

Al final ganaron los que se suponía que iban a ganar, gracias al voto organizado de numerosas carpeteras dispuestas a gastarse el saldo del mes para que los que ellas consideran los más mejón del mundo, vayan a cantar un rato a Eurovisión.

NASHLo cierto es que hasta la actuación 16 (la de Mirela con “Te quedarás muda, japuta”) la única que me había hecho algo de tilín fue la que ganó. El resto me sobró cantidé, que ni puedo con Nazaret y su tendencia al arosiojuradomiento de cualquier canción, ni puedo con Yanira Figueroa, sus acné juvenil y su tendencia al grito, ni puedo con Merche Llobera en general.

¿La gala? Bueno, quizá se hace demasiado larga para estar en plató. Pero resulta curioso el esfuerzo de Paula Vázquez por equivocarse en dos de cada tres frases, o el estar rodeado de tanto eurotalifán, o ver a las señoras que hacen de público pagado vestidas en el mercadillo de lujo del jueves -pero, eso sí, sabiendo mantener los buenos modales mucho mejor que la mayoría de eurotalifanos y eurotalifanas.

En fin, que yo me pondría a hablar y enga de hablar (o de escribir y enga de escribir) sobre el tema, sobre los lloriqueos de los eurofáns que tendremos durante bastantes días (sisisi, muchos de los cuales querían que fuera Rebeca, la misma que desafinaba como una perra cada vez que abría la boca), sobre los del esctoday.com que prefería el “Busco una chica” a la que ganó, de España que diez años después de que estuvieran de moda, nos da por mandar una boyband… Pero casi que hago caso a mi amigo Marco (foto darriba) y paro de escribir y os dejo con la canción que ganó.

Deja tu respuesta