Servicio Socialo
¥ Miércoles, 31 de Enero de 2007
Yo es que siempre he sido una influencia la mar de positiva, que sí que sí. La verdad es que desde que llegué yo a este país, no han parado de ocurrir cosas positivas: llegué tal que un mes de junio de 1975 y Mr. Deinyer (léase, Paquito Franco) vio eclipsar su protagonismo en este país y decidió palmarla a los pocos meses, superfuerrrte. Y después, que si nos montamos una democracia, que si tenemos progreso económico, que si pasamos de Joaquín Prat a Jesús Vázquez, que si Abanderado deja el calzoncillo de algodón blanco por el boxer ajustado…
Además, con mi demostración de que los hombres también sirven para las labores del hogar e incluso que funcionan perfectamente como hombre-objeto (¡preguntadle a los de arriba!), como que ha habido otros que han pensado que igual las mujeres también puedan servir como políticas. Y, efestivamente, tiatiatia, la OCDE nos coloca como el sexto país de la organización esa en número de parlamentarias (.pdf, inglés), tras los egggcandi-nabos, y por delante de los georgebuchinos y los yakchirases.
Esperemos que los jilariclintonianos y los segolinoroyales sean algo menos machistas, sisisi. Y ya por pedir, que el señor Rajoy también.





Lo que realmente me exalta es que concedan al señor ZP más importancia de la que creo que tiene, echándole la culpa de absolutamente todo lo que ocurre en este país y parte del extranjero, desde lo de Alcorcón, a lo de Air Madrid, Gas Natural, la falta de agua, lo de que Madrid no sea olímpica o que ETA ponga bombas. Y yo, ¿qué?, ¿acaso no soy más importante?, ¿acaso mis ideas reflejadas en el blós este no 



